El desastre de las cartas de vinos en España

No es la primera vez que tratamos el tema de lo decepcionante que es el sector de la hostelería en España en cuanto a vinos, de la profunda tristeza que produce comprobar que, en un gran productor de vinos de calidad como es nuestro país, sea misión imposible encontrar lugares donde se pueda de ir de vinos sobre seguro al salirnos de las cuatro vinotecas de turno.

Oferta que no sale de las tres erres (Rioja, Ribera y Rueda), botellas abiertas durante días, camareros que no distinguen un vino joven de uno con crianza, cartas con sólo dos o tres referencias por copas de muy dudosa calidad… Lo dicho, un caos.

Toda esta falta de preparación a la hora de vender al consumidor final se refleja directamente en las cartas de vinos que encontramos cada día en bares y restaurantes. Ya sea en papel o en pizarra, son la prueba del absoluto desconocimiento sobre vinos del dueño del establecimiento.

Es muy lamentable, quizá un poco cruel, pero nosotros jugamos constantemente a buscar una carta de vinos sin errores… Creo que, fuera de enotecas o bodegas especializadas en vino, no hemos encontrado ninguna que se salve de la quema. 

Vinos blancos en el apartado de los tintos, confusiones entre uvas y denominaciones de origen, uvas tintas como blancas y viceversa, mezcla de churras (añadas) con merinas (envejecimiento) y la lista aumenta a medida que avanza el análisis. ¿Tan complicado es informarse antes de redactar una carta de vinos? ¿Sería tolerable que esto pasara con la comida? ¿Alguien en su sano juicio no fliparía si el menú del día tuviera un montón de incorrecciones?

Algunos ejemplos. Esta carta es de un restaurante muy cercano al Museo del Prado (Madrid) donde, todo sea dicho, se come fenomenal:

¿Es que el vino Ramón Bilbao no tiene denominación de origen? Si lo pones en todos los demás vinos, ¿por qué excluir al pobre don Ramón? Lo mismo ocurre con los cavas, ¿de qué región provienen? O lo pones en todos o en ninguno.

¿Desde cuando la uva cabernet sauvignon es una uva blanca? Bien es cierto que se pueden hacer vinos blancos con uvas tintas (los famosos blanc de noir) pero, como ya habréis desvelado, el Habla de ti  no es uno de ellos (está hecho con uva sauvignon blanc).

Por otro lado, la albariño es una variedad de uva, no una denominación de origen. ¿Por qué lo escriben en mayúscula como han escrito el resto de procedencias? En fin, toda la carta en sí misma es un despropósito. Mismo error que encontró Cristina Alcalá para su blog y que comentó en el artículo “10 errores y horrores en las cartas de vinos”.

Albariño no es una denominación de origen

No tiene desperdicio esta carta que publicó A este lado del Duero hace unos años. Lo de las faltas de ortografía (básicamente no saber copiar un texto) es otro tema aparte:

 

La carta de vinos es, junto a la de comida, la tarjeta de presentación de un negocio, gracias a la cual los clientes se formarán una impresión sobre ese establecimiento que, admitámoslo, una vez creada, si es negativa, será muy difícil de mejorar.  Si alguien que sabe un poquito de vino ve una carta como las de este post, se frustrará y le entrararán ganas de pedir una cerveza. ¿No le importa esto al sector?

La carta de vino debe hacerse con cariño y conocimiento, hay que dedicarle un poco de tiempo y los recursos necesarios para que, además, tenga un diseño agradable. Si no es posible esto último, no importa: lo primordial es que lo que esté escrito sea congruente y no tenga faltas de ortografía. 

Os animamos a que compartáis con nosotros cartas como estas para “denunciar” esta situación tan lamentable en un país que es el primer productor de vino del mundo.

 

2 comentarios sobre “El desastre de las cartas de vinos en España

  1. ¡Ya casi ni me acordaba de esta entrada! El restaurante en cuestión cerró al poco tiempo, la carta era fiel reflejo de lo que te esperaba dentro. Estoy muy de acuerdo con lo que decís en esta entrada, y añado, habría que hacer una estatua en medio de la plaza mayor del pueblo/ciudad/villa del restaurante/bar/garito/tasca que tenga una carta de vinos bien redactada. Saludos y gracias.

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  2. Me ha parecido muy pertinente esta entrada en vuestro blog que, por cierto, me ha recomendado un cliente.

    Os comento, si tenéis un momento, nuestra experiencia con la carta de vinos que nos está funcionando muy bien.
    Hace tres años, aproximadamente, decidimos ofrecer tan solo vinos aragoneses tras una “curiosa” experiencia con un riojano de pro que no viene al caso y daría para otra entrada acerca de la “cultura vitivinícola” de los pretendidos reyes del vino en este país… 😉

    Es una apuesta personal y arriesgada, pero cuando la presentas al comensal, explicas su particularidad, y te ofreces a realizar una recomendación basada en sus gustos, dejas de escuchar aquello de: “Pues yo es que solo bebo R…”, porque, aunque se aprende mucho de los clientes, también asumimos la responsabilidad de informarlos, intentar sorprenderlos y lograr su satisfacción descubriendo (quizá…) nuevas referencias y zonas vinícola menos conocidas.

    En un país tan grande y diverso hablando de vinos hay que tomar decisiones que dignifiquen el vino de calidad de todas y cada una de las DO´s y regiones productoras y no solo basarse, como sucede tan habitualmente, en las jugosas ofertas que realizan los distribuidores de las tres erres y que la mayoría de las veces no sirve mas que para “sacar” vinos mediocres con un beneficio abultado para el restaurador.

    Hala, ya está, y ahora, como decimos por aquí: “Ya la he cascao, y que ancho me he quedao…” 😉

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